SITRAPP: ES NECESARIO Y URGENTE ALCANZAR LA RECOMPOSICIÓN SALARIAL

SITRAPP: RECOMPOSICIÓN SALARIAL YA !!!

“No hay peor sordo que el que no quiere oír…”

Más o menos así podemos resumir la actitud de los responsables principales de propiciar y generar un desfasaje brutal entre los costos reales de la “canasta familiar” y los sueldos de los empleados públicos provinciales. No hay que ser un experto para entender esto, los números son muy claros y hablan de una situación que los compañeros padecen día a día.

Mientras la canasta familiar es valuada oficialmente alrededor de los $ 15.000, el empleado percibe un sueldo solo por encima de los $ 11.000. Solo en relación a una canasta básica que no contempla un sinnúmero de gastos estables y concretos que experimentan un incremento constante y concreto, léase por ejemplo, tarifas de servicios.

Si a esto le sumamos el hecho que muchas familias riojanas superen el número de integrantes de una familia “tipo” tomada en cuenta para medir este gasto fijo. A ello debemos sumarle que los precios en el interior del país son considerablemente mayores a los que sirven de variables en la medición. La situación entonces se torna más delicada aún.

De allí que una de las principales premisas que hace suya el SITRAPP sea la “Recomposición Salarial” de manera urgente; no más dilaciones ni venta de “espejitos”, ni renuencia al diálogo abierto y el total sinceramiento de los números oficiales.

RECOMPOSICIÓN SALARIAL YA.

Si bien se lograron dos aumentos salariales que rondaron un 25% del neto, los sueldos de bolsillo están muy lejos de responder a la realidad dura y concreta de los precios del mercado (medidos y propagados por organismos estatales). Cuesta creer que sus propios números no logren convencerlos de la necesidad y urgencia de implementar una medida correctiva del sueldo básico a instancias de convertirlo en remuneración salarial elemental y digna para superar los índices de pobreza imperantes.

Por ello hablamos de “Recomposición salarial”, no de “Aumento”; la diferencia puede parecer muy sutil, pero no lo es. Mientras que un aumento es una puja entre el gremio y la patronal cuyos porcentajes pueden variar y ser presentados, aceptados o rechazados con distintos argumentos, la recomposición salarial reclama la provisión de los elementos mínimos indispensables para poder afrontar dignamente una necesidad tan básica como la alimentación familiar. El estado por lo tanto, no puede desentenderse de un reclamo que no admite argumentación en contra: no alcanzan los sueldos para cubrir la canasta familiar mínima. Punto. Sacar al compañero de la violenta situación de estar por debajo de la línea de pobreza, ni más ni menos.

No estamos hablando solamente de compañeros efectivos de planta y estabilizados en sus puestos de trabajo, sino también y fundamentalmente por los más de veinte mil que se encuentran en esa nebulosa indigna que es la planta precarizada. Esto incluye a compañeros de distintos programas laborales, contratados, becados, subsidiados, pasantías, tutorías etc. que están, en muchísimos casos, muy por debajo del sueldo mínimo acordado. A esto hay que sumarle la falta de cobertura de obra social, aportes jubilatorios etc. al tiempo que nivel de exigencias laborales, es el mismo que se aplica al resto de compañeros de planta.

El gobierno dilata las posibilidades de un diálogo abierto, sincero y transparente, poniendo por encima de los compañeros sus propios intereses. No accede a la transparencia de sus números oficiales en el torpe intento de tratar de hacernos creer que no tiene cómo responder a estos reclamos. Si es así, pues pongamos los números sobre la mesa y discutamos luego acerca del orden de prioridades para la administración de los mismos. Es más fácil declamar el olvido de la nación, la falta de provisión de fondos, etc. El mismo argumento que pierde solides toda vez que vemos que se dilapidan enormes sumas de dinero en eventos de campaña, en emprendimientos semi particulares que benefician a unos pocos con los dineros de todos. Más aún, esconden el fracaso rotundo de muchos de estos emprendimientos; no aclaran cómo se administran los recursos que pudieren resultar de aquellos que operan en positivo, y menos aún habilitan la posibilidad de discutir o recibir sugerencia alguna acerca de las prioridades reales de nuestra provincia y sus habitantes.

Por el contrario, alimentan falsamente las expectativas de los empleados públicos provinciales a bordo de “espejitos” tales como “Bonos Extraordinarios”, “Tickets fantasma” etc. todos artilugios temporales que no solucionan el problema de fondo, por el contrario, constituyen una verdadera afrenta al bolsillo del trabajador toda vez que asemejan “Dádivas” y no verdaderas reivindicaciones y jamás son incorporados como corresponde y de manera permanente al salario del trabajador.

Piensan que pueden ilusionarnos con un “Premio de fin de año”, cuando en realidad necesitamos vivir dignamente los 365 días del año. Premiar al trabajador, es darle lo que le corresponde, mínimamente… esto es que VIVA y no SOBREVIVA con su salario.

Otro tema que nos incluye, pero al que no se da acceso: el Presupuesto 2018. Son todas dudas producto del hermetismo total al respecto. ¿Incluyen los aumentos salariales que, necesariamente, deberán brindar? ¿De qué porcentajes estamos hablando? ¿De acuerdo a que esquema de tiempo cronológico se van a dar? Y podríamos seguir enumerando muchas dudas más al respecto. Pero solo tenemos eso, dudas. Y una soberbia impropia de quien se auto proclama como un gobierno popular. La primera premisa para calzarse esa denominación no es una necesidad publicitaria; es el respeto por las organizaciones que representan a los compañeros, la apertura a un diálogo en pie de igualdad y con transparencia, y la apertura mental básicas para lograr un acuerdo que beneficie a todos.

Pero vamos a ser sinceros, hay más de un sordo en esta mesa. En tren de llevar a cabo un necesario proceso de auto crítica, también debemos decir que quienes formamos parte de la clase dirigente gremial, nos debemos y le debemos a nuestros afiliados una mesa de acuerdo permanente. ¿Hay diferencias? Si, las hay, pero ninguna debería ser tan importante como para justificar la desunión, porque los intereses de cada compañero estás muy por encima de cualquier interés grupal o sectario. Por lo tanto, debemos replantearnos de manera urgente la unidad y el trabajo en común. De otra manera no será posible hacer sentir la presión de los justos reclamos de nuestros afiliados.

Hacemos un mea culpa al respecto y debemos ponernos a trabajar sin pérdida de tiempo. Es la pura verdad. Pero no menos cierto es que el propio afiliado debe afrontar su rol participativo, de control, de exigencia y sobre todo de acompañamiento permanente. El compañero que solo ve en su sindicato una posibilidad de alcanzar más beneficios económicos, esta errado. No solo es eso, es mucho más que eso, pero un gremio necesita tener las misma cantidad de militantes que de afiliados si quiere ser efectivo a la hora de reclamar por sus derechos.

Por eso este análisis busca, además de aclarar en qué instancias de lucha nos encontramos, reclamar una actitud más activa, más comprometida DE TODOS. Es al mismo tiempo una invitación para enterarse y decidir Participar. Opinar. Proponer. Ser. Como dice nuestro slogan:

NUESTRA FUERZA.

Reside precisamente en la participación.

Cuantos menos sordos, mejor.

 

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