Polémica en un colegio porteño: Bianca volvió a clases sin corpiño

Sus compañeros pospusieron la protesta a la espera de que la rectora les explique por qué la sancionó.

Este martes, Bianca Schissi fue con una polera azul al Colegio Reconquista de Villa Urquiza. No con el vestido que el viernes le valió una sanción de la rectora porque los breteles, muy finitos, mostraban que no estaba usando corpiño. Esa “observación”, que Gabriela González escribió en el cuaderno de comunicaciones, generó polémica en las redes sociales por su carga sexista.

Y no frenó a esa alumna de cuarto año en su “máxima”, como dice: “No dejarse retar por ser mujer, cuando a los hombres no les llaman la atención por la ropa interior que usan”. Abajo de esa polera, Bianca hoy tampoco usó corpiño.

El código de vestimenta del colegio no habla del uso o no de ropa interior.

El código de vestimenta del colegio no habla del uso o no de ropa interior.

“El viernes, cuando salía del recreo, la rectora me paró y me dijo: ‘no podés venir al colegio sin usar sostén’. Usó la palabra ‘sostén’, sí. Le contesté re mal porque no sabía que era la rectora. Nunca la había visto. Me dijo que me tape con una campera”, dice Bianca. En realidad, la alumna -a quien todos le dicen que tiene el mismo corte de pelo de Tokio, de La Casa de Papel– le respondió con un argumento: “¿En serio me vas a sancionar por no tener corpiño? ¿Dónde dice el código de vestimenta que no se puede venir sin corpiño?”. En cambio, la rectora únicamente siguió haciendo uso de su autoridad.

“Me llevó a la rectoría, me sentó y escribió en mi cuaderno de comunicaciones el ‘reto’. Para que lo vea mi mamá. La llamé, le pareció ridículo y el mismo viernes vino a hablar a la rectoría. González primero decía que era por el vestido y después admitió que era porque no tenía corpiño. No estaba ni escotada, ni con transparencias. Nada. Y a los varones jamás los retan por cómo están vestidos”, sigue la chica de 18 años.

A las 7.30, mientras Bianca daba notas frente el colegio, Clarín intentó hablar con la rectora. Pero dijeron que no haría declaraciones. Minutos después, cerraron las puertas y no respondieron al timbre más que para dejar entrar a la alumna que había llamado la atención de todo el país por el malestar que tanto ella como su madre, Ariadna, denunciaron ante la comunidad educativa a través de los medios.

Bianca no recibió una amonestación. No tiene ninguna. Recibió una “observación”.

Las puertas del colegio Reconquista se cerraron ante la insistencia de los periodistas por hablar con la rectora

Las puertas del colegio Reconquista se cerraron ante la insistencia de los periodistas por hablar con la rectora

“Al final no tuve clases. Faltaron los profesores. Ni idea por qué”, avisó más tarde Bianca a este diario. Los carteles de “Mi corpiño no define qué tan buena alumnx soy” o “La cantidad de ropa que uso no determina la cantidad de respeto que merezco”, seguían en la puerta de ese instituto en el que no se usa uniforme.

Sus compañeros de curso y otros del colegio habían planeado para este martes una protesta “directa” contra “aspectos del código de vestimenta que son sexistas o pueden dar lugar a serlo”. Esa intervención se pasó para el martes e implicará llegar a clases -explica Bianca- con “todo lo que se prohíbe usar: shorts, ojotas, bermudas, polleritas cortas y, claro, sin corpiño”.

Los compañeros de Bianca empapelaron el colegio con carteles.

Los compañeros de Bianca empapelaron el colegio con carteles.

La protesta sólo se frenará si a lo largo de este martes la rectora contesta la carta que los chicos le escribieron para que aclare cuál es su posición respecto a por qué, en el caso de las mujeres, no usar ropa interior es sinónimo de romper el código de vestimenta.

El artículo 6 del código de vestimenta del Reconquista, un colegio público, establece que todos los alumnos deben usar “pantalón largo. En época estival, bermudas lisas no playeras”, al “largo de la rodilla o pantalón tipo capri”, “buzo o remera básica de manga corta, hasta la altura de la cadera y sin transparencias”. Tampoco se permite el uso de musculosas, escotes y ojotas.

“A las chicas se les llega a ver un toque la panza y las retan. Los hombres vienen en short y no les dicen nada. ¿Por qué?”, cierra Bianca. Luego se aleja de los móviles de televisión, sube las escaleras e intenta cursar normalmente. Como no va a tener clases, seguirá haciendo más notas a la espera de un argumento, que no sea simplemente el de ser una autoridad, por parte de la rectora.

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