César Millán, el encantador de perros, confesó su dramática historia como ilegal en los Estados Unidos

Vivió hambre y persecución. Ahora da detalles de aquel pasado, que incluye un intento de suicidio.

A los 48 años, detrás de esa sonrisa de publicidad de pasta dental, esconde un drama superado. César Millán, más conocido como “El encantador de perros”, se le plantó a Donald Trump. Sugirió que el Presidente de los Estados Unidos comprase un perro, como medida para “humanizarse”.

Después de esas declaraciones que hizo semanas atrás, dio un paso más a fondo: el presentador de TV se sentó en el programa de Jada Pinkett Smith, Red Table Talk, para hablar sobre el duro camino que tuvo que afrontar para forjarse una vida en los Estados Unidos.

No todo lo que reluce es oro. Antes de la fama, César sufrió un duro trance.

No todo lo que reluce es oro. Antes de la fama, César sufrió un duro trance.

Con este testimonio, muchos descubrieron otro costado del hombre del millón de seguidores en Instagram. Quienes creían que la fama le llegó por tan solo adiestrar perros, ahora entienden el calvario que tuvo que atravesar antes de una vida glamorosa.

Millán nació en Mazatlán, México. Se arriesgó a cruzar la frontera sin dinero, sin saber inglés, sin amigos y como inmigrante ilegal.

La historia es así: con 21 años, en 1991 decidió irse de México. Fue un día antes de Navidad. Buscaba cumplir su sueño. Su padre le entregó los 100 dólares que tenía ahorrados.

"¿Dónde vivían Lassie y Rin Tin Tin? En Estados Unidos. Allí nació mi sueño", dice el mexicano.

“¿Dónde vivían Lassie y Rin Tin Tin? En Estados Unidos. Allí nació mi sueño”, dice el mexicano.

“Cuando tenía 13, le había dicho a mi madre: ‘Mamá, ¿crees que puedo ser el mejor entrenador de perros del mundo?’. Fue después de ver ‘Lassie y Rin Tin Tin’. Entonces: ¿Dónde vivían Lassie y Rin Tin Tin?’ ¡En Estados Unidos!”, comenzó su relato.

Millán llegó a la frontera en autobús y sintió, por primera vez, lo que era el terror. “Lo que ves es gente queriendo aprovecharse de ti. Pueden venderte, pueden matarte por órganos. Morir es más probable que conseguir saltar”, se animó.

En esa época como ilegal, pasó hambre, por lo que en más de una ocasión se dejó atrapar por la policía fronteriza. Era su forma de asegurarse que comería. “Los americanos te alimentan. Cuando te atrapan, te alimentan. La policía mexicana, no”.

“Cuando cruce, por fin, un hombre delgado vino hacia mí, muy sucio, fumando un porro y me dijo ‘por cruzar la frontera te cobro 100 dólares.’ Era todo lo que tenía, era una señal. Él conocía el camino”, reveló.

Junto a Scooby-Doo. (AP).

Junto a Scooby-Doo. (AP).

En 2002, Millán -que antes había trabajado como peluquero canino y limpiador en residencias de perros- se enfocó en la rehabilitación de canes agresivos, en California. Tal fue su éxito, que su historia llegó al periódico Los Angeles Times y una cadena televisiva se interesó en filmarlo como parte de un reality show.

Dog Whisperer se estrenó en 2004. Llegaron entonces siete libros, una revista y varias series. Claro, su vida personal no era tan feliz como él se mostraba en la pantalla. Según People, el 2010 fue un año de pérdidas. Se murió el pitbull de Millán y su esposa (a la que no le gustaban los animales) le había pedido el divorcio. César sufrió entonces una sobredosis de píldoras.

“Lo que me condujo a la idea del suicidio fue el fracaso. El sentimiento de fallar y no ser lo suficientemente bueno. Hablas contigo. Crees que nadie te quiere, tu clan no te quiere. Mi clan familiar simplemente se fue. Es como si tu casa se estuviera incendiando y no pudieses hacer nada”, aclaró ante la conductora Jada Pinkett.

Meses después de aquel episodio de las píldoras, conoció a la estilista Jahira Dar, con quien se encuentra comprometido desde 2016.

“Trump debería tener un Golden Retriever”, aseguró. “Necesita algo tierno”.

Entrevistado por Clarín meses atrás, Milán dijo que “los paseadores de perros argentinos son los mejores del mundo”. Y recordó que una de las cosas que más le llamó la atención cuando visitó el país en 2013, para presentarse en el Luna Park, fue “verlos caminar con 30, 40 perros a la vez. En Estados Unidos eso lo hacia solo yo, no es algo tan común”.

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