La dura infancia de Modric: de escapar de la guerra a jugar la final del Mundial

La gran figura de Croacia se crió escapando del conflicto yugoslavo y presenció el asesinato de uno de sus familiares cercanos. El domingo guiará a su seleccionado a la cita más importante de su historia

Sin duda que la vida es un camino largo lleno de sorpresas, logros y fracasos, en donde el ser humano se levanta y sigue transitándola, pese a las dificultades.

La historia de Luka Modrić escapa de cualquier lógica: la gran figura de Croacia se crió en medio de la Guerra Yugoslava, en donde presenció el asesinato de uno de sus familiares cercanos. El domingo será el encargado de guiar a su país a obtener la Copa del Mundo.

El futbolista del Real Madrid atravesó quizás una de las infancias más duras: con apenas seis años, tuvo que vivir en carne propia la Guerra croata de Independencia, la cual dio inicio en 1991 y concluyó cuatro años más tarde, en donde su abuelo perdió la vida tras ser ejecutado por rebeldes serbios.

Modric a esa edad ya jugaba al fútbol y casualmente lo hacía en compañía de su abuelo, al cual quería como un padre. “Luka vio con sus propios ojos cómo mataban a su abuelo. No tuvieron otra opción que huir a Zadar para no ser asesinados a través de los bosques y las montañas”, relató en una entrevista el director deportivo del NK Zadar, elenco de dicha localidad.

Después de la dolorosa pérdida, Luka, junto a sus padres, tuvieron que abandonar su ciudad natal y vivieron de hotel en hotel junto a otros refugiados, huyendo de la guerra.

Pese al calvario que atravesaban en ese momento, su papá nunca dejó de motivarlo en su incursión en el fútbol. Modric a su corta edad demostraba un talento único y llamaba la atención de quienes lo conocían.

Cuando el conflicto llegó a su fin, Svetko Custic, el presidente del NK Zadar, fichó a Luka luego de que los rumores llegaran a sus oídos. “Él cogía el balón y hacia malabares que hacían chicos de 20 años, él tenía 7 u 8”, rememoró una vez Custic.

Con el pasar de los años, Modric ratificó todo lo hecho en las juveniles de su club y a los 16 años,  fichó con el Dinamo de Zagreb. En un principio fue cedido a diferentes equipos bosnios y croatas para sellar su regreso en el 2005, y convertirse en una figura del club.

El destino lo llevaría luego al Tottenham inglés, y tiempo más tarde a un gigante de Europa: el Real Madrid. Hoy, a sus 32 años, la vida le sonríe. Su enorme talento guió a su país a la primera final de una Copa del Mundo, y el domingo tendrá la oportunidad de levantar el trofeo más preciado del planeta.

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