“Fuera el PT y el comunismo”

Hombres, mujeres, niños y niñas, grupos de amigos y familias enteras que iban de la mano llevaban remeras con las consignas “mi partido es Brasil”, “apoyo al Lava Jato”, “Dios, Patria y Familia”. Vociferaban un antipetismo rabioso.

Desde San Pablo 

Una marea verde y amarilla (como los colores de la bandera de Brasil) inundó cuadras y cuadras de la Avenida Paulista, con consignas repetidas hasta el hartazgo por quienes oficiaban de pastores o conductores de los diferentes escenarios montados por el partido de Jair Bolsonaro (PSL): “Fora PT” (Fuera el PT), “fuera el comunismo”, “Lula preso”. Hombres, mujeres, niños y niñas, grupos de amigos y familias enteras que iban de la mano llevaban remeras con las consignas “mi partido es Brasil”, “apoyo al Lava Jato”, “Dios, Patria y Familia”. Entre ellos pasaban también algunas personas camufladas de militares, incluido un ex Boina Verde (Fuerza Especial del Ejército de los Estados Unidos) que hacía gala de sus insignias. Banderas de Israel, personas de seguridad con buzos del Mossad (el servicio secreto israelí) y otras pancartas que rechazaban la presencia del islam en Brasil formaron parte del contexto que le brindó soporte al candidato del Partido Social Liberal (PSL).

Cada esquina de la Avenida Paulista fue convertida en una misa evangélica. Un camión en cada intersección, varias personas arriba de él y alguien que arengaba. En la esquina de la calle Alameda Río Claro, un pseudo pastor le pedía a sus fieles: “¡Levanten las manos!”; al mismo tiempo en que empezaba a sonar una música cuya única letra era “no más tristeza, no más tristeza”. Cuando no había más canción, el pastor retomaba la arenga: “¡Fuera el PT, fuera el PT!”.

Una cuadra más adelante (en dirección al Museo de Arte de San Pablo), una mujer gritaba: “Los comunistas no entrarán más al país, no en este hermoso país. No queremos Bolsa Familia, queremos trabajar”. El público aplaudía. “Bolsonaro, Bolsonaro, será duro de matar”, espetó la pastora y se ganó la ovación de los que tenía enfrente. “Yo ya fui a misa, ¿y ustedes?”, concluyó.

Tres señoras de entre 60 y 65 años conversaban entre ellas: Cristina, Rita y Elizabeth.

–¿Por qué están aquí? –preguntó PáginaI12.

–Porque estamos en contra del PT –respondió quien se llamaba Elizabeth y agregó–: ¿Vos sos del PT? Tu remera es roja y no nos gusta (era una remera de la banda Red Hot Chili Peppers).

–¿Cuáles son las mejores propuestas de Bolsonaro? –avanzó este periodista.

–Su honestidad, el respeto por el prójimo y que se vaya el PT –sostuvo Rita.

–¿Qué opinan de quiénes acusan a Bolsonaro de ser fascista?

–No creo que Bolsonaro sea una dictadura. El PT es quien insiste con eso. Si continuamos con este proyecto, Brasil se va a convertir en Venezuela. Son los terroristas quienes les tienen miedo a la dictadura –concluyó el diálogo Elizabeth.

Ivan Tellecchia tiene 59 años y se dedica al comercio. También apoya a Bolsonaro.

–¿Qué opina del equipo económico del candidato del PSL? –preguntó PáginaI12.

–Es un economista (por Paulo Guedes) que no ha estado en ningún partido ni en ningún gobierno –fue su escueta respuesta.

–¿Está de acuerdo con una posible presencia de ex generales en un gobierno de Bolsonaro? –consultó este diario.

–Yo soy hijo de la dictadura (1964-1985) y a quienes perseguían eran a los socialistas. Yo podía salir a cualquier lado y ni te asaltaban. Ahora no podes salir. Él no quiere una dictadura, él quiere el bien del pueblo –respondió Iván.

En uno de los camiones que oficiaban de templo evangélico se habían colocado estratégicamente banderas de Israel. Dentro del camión había varias personas que oficiaban de seguridad privada que tenían puestos buzos con el logo del Mossad israelí en sus espaldas. El improvisado templo estaba ubicado frente al Museo de Arte de San Pablo, donde un día antes había confluido la movilización en contra de Bolsonaro. Allí llegó Doria Junior (PSDB) para hacer campaña por su candidatura a gobernador, quien también deberá enfrentar una segunda vuelta frente a Márcio França (Partido Socialista de Brasil), y para pedir por Bolsonaro. Abajo lo miraba atentamente el Boina Verde que le explicaba a los manifestantes por qué la fuerza de elite del ejército yanky era la “más importante del mundo”.

Jao tiene 20 años, estudia en la Universidad de Anhembi Morumbi y hace tres meses que trabaja en el café de la Facultad Cásper Líbero.

–¿Por qué estás acá? –le preguntó PáginaI12.

–La verdad que no votaría a ninguno pero no hay opción. Estoy en contra del PT, no lo quiero cuatro años más.

–¿Qué sería lo mejor que tiene Bolsonaro?

–Habla lo que piensa, es espontáneo, es una cara nueva (hace 27 años que es diputado federal).

–¿No te da miedo que incorpore a su posible gobierno muchos militares?

–Miedo da, realmente. Igual la gente no lo registra. (Fernando) Haddad, como candidato, me parece excelente, hizo mucho por la educación cuando fue ministro. Pero el problema es que está con el PT.

Cuando ya empezaba la desconcentración, un pequeño grupo de jóvenes saltaban, gritaban y entonaban canciones a capela. Sus remeras llevaban la insignia “Movimiento de Derecha de San Pablo”. Con el gesto de empuñar en sus manos armas ficticias (para imitar el leitmotiv difundido por Bolsonaro como si estuviese disparando un arma de verdad), los jóvenes de la derecha paulista arengaban “Lula preso, Bolsonaro Capitán”. Ante cada grito de “Lula Preso” miraban al cielo cual plegaria cumplida por vaya a saber qué Dios o Demonio.

 

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